dijous, 11 d’abril de 2013

Ampliaciones sobre nuestra Sexualidad en 28.251 (II)

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Por supuesto que siempre habrá quien querrá verlo así :-) ... (sigue en la foto final)  
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Estimados lectores y lectoras: 

Continuamos, continuamos enseguida :-D ...  Antes, tan sólo deciros que sí, que habrá cierta redundancia en la exposición de algunos conceptos e ideas. Pero, como ya sabéis, la reiteración, "dentro de un orden", no es sino una más de las herramientas de que disponemos, como seres humanos y racionales, para poder fijar esos conceptos con nitidez y claridad en nuestra memoria. 

¡Hala!, ¡ venga :-) !  Año 28.251, genérico del lenguaje, el femenino, lagartos dragones y reptiles en general abstenerse ;-) , porque os sentará fatal :-D ... 
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Aunque probablemente por vías o razones diferentes (o tal vez no, y sean las mismas de toda la vida), la realidad es que hoy, como siempre, no hay prácticamente ni una mujer gay, es decir, a la que le gusten preferente o exclusivamente los tíos. 

Ni una, ni una, ni una... Quasi gays, sí, la mayoría, pues siempre hay algún varón en concreto que las atrae mogollón. Pero, al final, siempre tienen algo más de querencia a montárselo entre ellas, y así lo constatamos cada día en nuestras cotidianas sesiones de sexo en grupo, cuando tan frecuentemente rompen nuestro abrazo y nos mandan gentilmente a paseo mientras se lanzan sobre alguna o algunas compañeras que les resultan más molonas. Es verdad que a veces sucede al revés, y abandonan los brazos de una o varias amantes para lanzarse entre los nuestros, pero el sentido general de la marcha no es éste, sino aquél. 

Bien, es manifiestamente evidente que las cosas son así. En cualquier caso, dado que lo que afortunadamente a todas más nos mola (siendo claramente predominante en nuestros encuentros eróticos) es esa actividad sexual en grupo, tal y como ya se comentó nadie se puede sentir excluida o menospreciada por mucho tiempo ahí, y antes de que te puedas parar a pensar en que te han dado con el portante, como en estos encuentros cada una pilla o entrega por donde alcanza o puede, enseguida te ves reconducida a un nuevo fregado más o menos igualmente apetecible que aquél cuya pérdida, temporal, tal vez acabas de padecer, no pudiendo ser el resultado final y global más plenamente satisfactorio para todas.

Nos encanta, lo confieso, sumergirnos en ese delicioso reino de las tres "eses", semen, saliva y sudor. ¿Y cómo transcurren habitualmente estos súper abundantes y en general tan gratificantes como extenuantes encuentros? Pues, salvo en casos excepcionales ---[ como el de la mítica Culturista, que arrasa con todo por donde quiera que vaya, y a quien tengo el placer personal de Conocer a todos los efectos, pues es una de mis más antiguas esposas ]---, lo habitual, cuando no está presente alguien como ella, es que, tras establecerse las necesarias y oportunas conexiones telepático emocionales entre todas las participantes (lo que nos permite no haber de hacer uso de drogas raras), pasemos, sin más, a iniciar las actividades, devorando a las convidadas o siendo engullidas por las anfitrionas, según sea el caso, a partir de lo cual los acontecimientos pasan a seguir su curso más o menos espontáneo o previsible, no importa demasiado en detalle cómo, y ya está la juerga montada en toda regla. 

Es obvio que, entre otras cosas, todo esto funciona porque, salvo lo que quizá pueda suceder y sucede en el sin duda adorable, pero también inmaduro reino de las niñas y las adolescentes (a quienes, claro, les falta tanto experiencia como amplitud de contactos porque aún no han vivido más y Conocido a más gente), por lo demás, el resto de personas (es decir, el género adulto), en momento alguno experimentamos celos porque, ¿celos de qué?...  Como lo oís, sí, paso acto seguido a pormenorizaros el por qué de esta afirmación, realidad y obviedad que todas compartimos en nuestra sociedad adulta actual. 

Veamos: ¿por qué o cómo se van a experimentar celos si, hoy en día, mujer alguna pretende ni aspira (al contrario) a tener a una única persona adulta como referencia para sus encuentros erótico emocionales? Entonces, y a partir de ahí, han podido y sabido dar rienda suelta a su de por sí natural coquetería, enfocándola hacia quien estiman oportuno (e independientemente del sexo biológico de sus "víctimas"), en vez de haber de cohibir tal capacidad como acaecía en infortunadas y cada vez ya más lejanas épocas pasadas. 

En cuanto a los varones y su supuesta furia respecto a la cuestión de los celos ---[ tan esgrimida argumentalmente (justamente en los convulsos tiempos precedentes a los de la triunfal ReEvolución) por parte de las reaccionarias animalcarnivoristas como irrefutable prueba de que la monogamia era el único modelo realmente viable si no se quería vivir en un sistema social pleno de sangre ]--- cabe decir que, desaparecido, por una parte, el afán o la obligación de competir por el status de exclusividad en la materia con cualquier otro varón que en su camino pudiera hallar, y al, por otra parte, haberse razonablemente disipado también de su horizonte la inseguridad y el temor (nada infundados hasta entonces) a que, a diferencia de lo que ellos habrían hecho de por sí (que sería integrar en su marco de relaciones, una tras otra, a todas las mujeres que les gustaran), las mujeres, en cambio, y salvo una honrosísima minoría, siempre optaban por la elección entre el uno, el otro o los otros hasta quedarse con uno solo mejor que no con dos, desaparecidas esas irracionales trabas, desaparecida también la base de las reacciones virulentas de los varones al respecto. 

Por ello, el escenario, en la actualidad, es completamente diferente, y ahora, en lo que respecta a esos otros varones que también tengan interés por quienes uno o una tanto quiere y adora, más nos vemos como colaboradores en la común tarea de la caza y captura compartida de la o de las víctimas, que no como rivales, todo es "colegueo" de corte pacífico, y mucho más divertido. 

Así que, ¿celos de qué? Lo importante, en estos canibalescos encuentros o banquetes sexuales que constantemente nos montamos (a veces hasta dos o tres en un mismo día, aunque por supuesto tampoco es que ésta sea la pauta o ritmo habitual), es devorar y ser devoradas especial y esencialmente por Amor, porque, si no, la cosa ni de casualidad funcionaría, ni, más importante aún, nos llenaría emocionalmente. 

¿Que en estos festines más gente se merienda a cualquiera de tus prendas más especialmente queridas? Pues ya se ha explicado que mientras las adoradas prendas lo estén disfrutando, mejor para todas, nadie pierde nada porque uno también podrá montárselo con estas prendas tan queridas cuando queramos, si no puede ser ya mismo por qué no justo a continuación, y todas ganamos mucho más y más, es lo que tiene vivir en un modelo social en el que compartir es nuestra máxima prioridad, pues tal compartir lo consideramos una de las fundamentales razones de nuestro existir sobre este Planeta, lo opuesto a vuestro sistema que os hundirá en la Larga Noche de la Humanidad. 

Si bien seguramente esta aclaración, aparte de tardía, será sin duda absolutamente prescindible porque vuestra inteligencia e intuición ya lo habrá deducido hace rato, debo de, en todo caso, constatar y dar fe de que en esto de los orgasmos, como en tantas otras áreas de la vida, es un hecho que la cantidad y la calidad van siempre íntima e inextricablemente ligadas, y la una no puede existir sin la otra, no en vano cualquiera o cualquier artesana basa buena parte de su maestría, excelencia y fácil saber hacer las cosas en la incontable cantidad de ocasiones en las que ha elaborado sus productos en la práctica. 

Bueno, pues los "productos", en este caso en concreto, son esos deliciosos orgasmos y el semen, a veces espumarajeante, que todo lo embadurna. Sí, hay áreas de la vida donde cantidad y calidad son incompatibles, es completamente cierto. Pero hay otras, como ésta, en que la calidad permanente y a priori asegurada no puede existir sin la cantidad, sin la sostenida práctica, la experiencia, o como se la quiera llamar. 

Con tal realidad plena de emocionalidad satisfecha y positiva, para rematar esa idea que he ido reiterando podemos afirmar que, salvo quizá siempre algunas niñas, adolescentes o gente extremadamente joven (cuando se les hunde su primera pareja, o el trío hacia el grupo ha hecho fallida siendo ella o él quién quedó descolgada), aparte de ellas nadie más vive hoy en día en este mundo con el corazón destrozado, porque es un imposible, ningún adulto o adulta vive ni exclusiva ni preferentemente enzarzada en relaciones monogámicas, y ya sería mala casualidad que nos fueran a abandonar simultáneamente las cinco o seis personas que, como mínimo, suelen constituir el referente erótico y emocional de incluso las menos lanzadas. 

Y como, hoy sí, el mundo está lleno, plagado de gente maravillosa, hasta las más tímidas establecen y añaden anualmente al menos uno o dos contactos más a su lista de enamoradas. Además, la generosidad emocional que nos caracteriza no cubre tan solo el área de lo sexual, sino todas. De modo que, así, ¿quién va a poder tener el corazón destrozado? 

Así es, el compartir y el carecer de afanes exclusivistas nos lleva por la cómoda y plácida senda de la felicidad. Esto funciona, y todo indica que nuestro ciclo de formación sexual ---[ en el que las mujeres adultas enseñan a los varoncitos, quienes, a su vez y cuando ya son hombres, instruyen a esas jóvenes adultas, entre otras cosas sexuales, sobre cómo conseguir desarrollar correcta e idóneamente a los niños en esa área ]---, es tanto el más idóneo como el mejor adaptado a las Leyes de la Bio-Humánica

Más o menos similar, solo que al revés, es el caso del aprendizaje sobre lo de la limpieza en general y la atención de bebés en particular, en el que, aunque iniciados por interés propio en lo del aseo personal (porque, si no, saben que no se comerían una rosca), por lo demás, la mayoría de los varoncitos pasa bastante de esas cuestiones, aunque les encante jugar con las bebés, sucediendo que los verdaderos adiestramientos sobre estos dos temas, de forma prácticamente simultánea y procedentes de las mujeres, se reciben conjuntamente por los varones adultos y las niñas, grupos ambos que, de hecho, compiten amigablemente entre sí cotidianamente por demostrar sus progresos, y aprovechando (ya que en lo del sexo ni se verán, por mutuo desinterés total) para socializar en ese otro entorno. 

La única diferencia entre esas dos vertientes del aprendizaje radica en que, mientras sobre la temática general de limpieza y cuidado de bebés, no hay retroalimentación hacia las féminas de conocimientos generales surgidos a partir de "descubrimientos" del varonazgo, en cambio, en lo de la sexualidad ---[ y pese a ser cierto que, sin el concurso de los varones, muchas mujeres ni se habrían enterado de determinadas capacidades eróticas que poseen, como la del no tan presunto punto o zona G ]---, si los procesos de aprendizaje han ido bien como en la actualidad (y no como en vuestras castrantes épocas), cada mujer, como no podía ser de otra manera, resulta ser la mejor conocedora de verdad de su propia sexualidad, lo que la convierte a su vez en potencial generadora de nuevos conocimientos socializables sobre el tema, hay esa retroalimentación. 
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ET & forrest gump. 
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(viene de la foto inicial) ...si bien otros y otras pensamos que, en realidad, la "cosa" es así :-D

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1 comentari:

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    Hace poco acabo de publicar en mi blog Conversaciones con Altair los criterios que, a partir de ahora, regirán para las zonas de los comentarios de mis diversos blogs.
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