diumenge, 7 d’abril de 2013

Ampliaciones sobre nuestra Sexualidad en 28.251(I)

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Estimadas lectoras o lectores: 

Venga, de nuevo de cabeza al texto del año 28.251. 

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Por comentarlo todo un poco, decir que, si bien aún hay gente rara que se hace tatuajes o lleva algún piércing y demás, a día de hoy son una minoría realmente insignificante, porque sentimos un respeto casi reverencial por nuestro cuerpo. Y, por lo que a mí respecta, si quieren tener tratos eróticos conmigo, han de prescindir de llevar tipo alguno de chatarra encima cuando se produzcan, como yo tampoco la llevo, porque lo que se han de encontrar son los cuerpos, no los abalorios. Y para mí, como para la inmensísima mayoría, nada hay que pueda superar la natural belleza de nuestra limpia suave piel desnuda, por lo que nos negamos a mancharla o ultrajarla sin ton ni son. 

Y es que, en cuestiones de estética, los valores siempre han sido y son muy relativos. Así, por ejemplo, y aunque (como ya se ha comentado) física y mentalmente todas las mayores de edad nos mantenemos convincente y aceptablemente jóvenes y vigorosas hasta muy poco antes de morir, una buena parte de los varones adultos, y sin que ello tenga nada que ver con la ingesta o utilización de sustancias extrañas o dopantes, también tenemos nuestras socialmente muy valoradas tetas, pequeñas pero tetas, y cada vez un poco mayores a medida que pasan los años. 

Sin embargo, y como se descubrió en su momento, esas apetecibles teticas masculinas no son sino la consecuencia biológica inevitable que tiene el sistemáticamente disfrutar con todo el cuerpo, y no tan solo con los genitales, en y de las inacabable orgías erótico sexuales en que vivimos sumidas, felices y contentas, tantas horas de nuestras vidas. Y es que nuestra sociedad sí que ha llevado a la práctica lo de que se vive para disfrutar. 

Podría operármelas, claro, pero, ¿por y para qué? Desde luego, no es porque la operación sea de pago ---[ que por supuesto que lo es, dado que no es ninguna necesidad esencial, pues poseer tales teticas simplemente no es sino lo dicho, un devenir biológico totalmente normal ]---, y si bien hacemos uso sin dudarlo de procedimientos quirúrgicos para solventar o prevenir problemas dolorosos, graves o engorrosos, por lo demás tratamos de maltratar, insisto, lo menos posible a nuestro cuerpo. 

Así, por citar algo, ni siquiera utilizamos lentillas, a fin de mantener siempre mejor aireados los ojos, si bien si el defecto visual es grave, se opera, y ya está. Salvo la vista cansada, claro, no te vas a estar operando cada dos por tres, de ahí el que aún haya gafas. 

Pero, tal y como ya he anticipado, el tener estas teticas más fácilmente engullibles en su totalidad, lejos de suponer obstáculo alguno, por el contrario nos hace francamente más atractivos, tanto a la vista de los propios varones como a la de las mujeres y tal. Y claro, a los únicos a quienes quizá no les atraen especialmente estas teticas es a los gays, pero ellos se lo pierden, que uno bien abierto que está, en principio, a especular con posibles encuentros eróticos con quien sea y sea legal. 

---[ Aprovechando este demarre, vamos a entrar de nuevo a saco con consideraciones de corte erótico sexual de lo más transcendentales y vitales, así que a prepararse, y que os sea leve. A bocajarro voy, aviso. ]--- 

Hoy en día todo el mundo acepta como un hecho lógico y natural el que las mujeres sean todas unas insaciables lesbianorritas de tomo y lomo, pues con ello no hacen nada más que coincidir con el resto de la Humanidad, excepto con los gays, en que, aunque los tíos podamos estar razonablemente buenos y los niños puedan resultar atractivos y hasta apetecibles, las que de verdad son el target real, y están buenorras, buenorras, son las mujeres, porque aúnan en sí la rotundidad y el aplomo inherentes a un cuerpo adulto con un encanto, armonía, ángel y gracia que, en general, poco suelen tener que envidiar a las de los y las infantas,  constituyendo doblemente pues, en esta Sociedad de Amor y Libertad, la verdadera SAL de la Vida. 

Sí, un rollo eso de que, como en vuestros tiempos, la mujer sigue siendo el máximo exponente o paradigma de la belleza, pero si es así, pues es así, y no cabe darle más vueltas, por lo que tampoco se las damos. 

Esto del lesbianismo generalizado se acepta que es lo normal, dado que es obvio que los referentes eróticos acumulados desde la más tierna edad van ligados, para todas, al desnudo tierno abrazo que significa el mamar, que es la puesta en práctica, literalmente, de la quimera de realmente comerse físicamente a la persona estimada. 

Y como la realidad de la vida, como podemos comprobar por doquier, es que las niñas siguen habitualmente muy ligadas a sus progenitoras (porque raramente renuncian a su derecho de poder acostarse con ellas hasta alcanzar la mayoría de edad), el cóctel final no puede ser otro que ese lesbianismo generalizado que tan satisfactoriamente nos invade. 

¿Que tal lesbianismo no es quizá nada más que una mera creación cultural? Lo dudamos. Cuando las mujeres no eran supuestamente mayoritariamente lesbianas parece que, en general, muchas disfrutaron más bien poco del sexo, y que tal actividad fue, para un gran número de ellas, más una carga o una obligación que no otra cosa, si es que no era todavía algo peor, mientras que era algo muy diferente para aquellas que, indudablemente motivadas por deseos con una clara y abierta componente erótica, se atrevían a romper todo tabú anti lésbico.  

Pero, aun suponiendo que este estatus actual hiper lesbiano fuera en efecto una creación cultural, se habría de reconocer que sería uno de los inventos más fastuoso y útil que la cultura haya aportado jamás a la humanidad, si no el más importante y afortunado de todos ellos.

En todo caso, lo que también es indiscutible es que en demasiadas épocas pretéritas se restringía y se intentaba forzar y desviar el deseo sexual natural de la mujer hacia la única vertiente de los varones adultos, que estar, insisto, no es que estemos mal, y menos ahora, siempre guapos, inteligentes y depilados, pero de ahí a ser lo único o lo prioritariamente comestible, hay un pequeño abismo. 

Los varones de hoy comprendemos estos hechos básicos y elementales, y vivimos más felices que nunca, porque además de todas aquellas con quienes estamos o estemos casados, muchas mujeres más comparten de modo mas o menos esporádico o eventual su lecho con nosotros, a veces de una en una, muchas veces en grupo, pues ahora de verdad todas comprenden, digamos que en propia piel, que qué mejor regalo puede hacérsenos a los tíos que ése del grupo en concreto, dado que ahora ellas, entre ellas y con todo el mundo, obran igual.  

Y, dentro de esas actividades eróticas grupales, las hipotéticas situaciones más graves de sentimientos de abandono o de desamparo emocionales por parte de alguien a quien amemos con suma intensidad no suelen llegar ni a asomar, pues el alejamiento real que esas personas puedan experimentar hacia nosotras tampoco es que sea tan preocupante, y todo viene a ser cuestión de, digamos, pedir tanda, no habiendo entre medias tiempo emocional libre para entregarse a posibles lamentaciones o depresiones porque siempre vivimos rodeadas de una gran oferta, alternativa o complementaria, de "material" apeteciblemente "engullible".  

Sea como fuere, el caso es que ahora da gusto ver a nuestras tan encantadoras como seductoras féminas, desenfrenadas y ebrias de deseo y anhelos, entregarse con arrojo y tanta ansia como pasión a devorarse entre ellas completamente desnudas de pies a cabeza, sobre todo si es en grupo, disfrutándose mutuamente unas a otras siempre desbordantes de pasión y devoción. Y ese es un gusto que tenemos todas, excepto los gays, claro, y las niñas no varoncitas, que se pueden sentir intimidadas ante tamaños fregados, ya que no acaban de "entender". 

Aclarar que, aunque en realidad en este mundo todas, como ya se explicó, somos omnisexuales gays lesbianas, la inmensa mayoría de nosotras, en nuestra vida cotidiana, nos identificamos simplemente como "lesbianas" o "lesbis" si lo que nos mola más son las féminas, o como "gays" si lo preferido son los tíos, siendo sólo a partir de estas interpretaciones que hacemos servir tales conceptos de gay, lesbiana y demás. 


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Bueeeno, pues ya seguiremos,... espero :-) ,... 

...Espero, sí, salvo que los represores asesinos fascistas enemigos de la libertad religiosa y de expresión que me acosan desde hace meses se salgan ya con la suya, claro :-| , si bien puedo afirmar desde aquí, sin mentir, que esta misma mañana he visto por fin, de nuevo, a mi estrella, Altair, jajajajaja :-D !!! 

Y es que Sophie es genial, ¡¡ quién iba a sospechar de una niña de tan sólo ocho años :-P) !!! 

saludos cordiales. 
ET & forrest gump. 
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1 comentari:

  1. Sencillamente genial.

    Normal que la ursulina AMT se alarmara, pues se asusta hasta de su propio llanto, o eso finge.

    Tal vez comente en la siguiente parte, póngale un enlace.

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