dijous, 4 de juliol del 2013

Año 28.251 ¿Que pasó al final con el cambio climático? (II)

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estimados lectores o lectoras: 

Pues seguimos, sin más, con el tema climático en el futuro :-) 



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Sin embargo, y para poder terminar de dibujar todos los escenarios a analizar y tener en cuenta, es preciso ser conscientes de cosas como el que las aguas marinas situadas por debajo de los cien metros de profundidad, las más súper abundantes del Planeta, apenas si, desde vuestros tiempos hasta los actuales, habrán elevado su temperatura media (que sigue siendo de tan sólo dos grados por encima del punto de congelación del agua no salada), en quizá media décima o aún menos, al tiempo que la elevación de la temperatura de las superficiales se ve, a su vez, algo moderada por las más abundantes aportaciones de nuevas masas de hielo en proceso de derretirse que constantemente están dejando ir los glaciares de las grandes islas boreales y el casquete polar antártico. 

Vamos, que una cosa es lo que se haya podido elevar la temperatura de la atmósfera, y otra muy diferente es el ritmo de tal incremento para el global de la corteza terrestre y sus abundantes aguas, no obstante ser cierto que si al final, en un plazo de un millón de años, se elevara uno o dos grados esa temperatura de las aguas oceánicas profundas, ello no dejaría de ser un incremento bastante vertiginoso considerado a escala cósmica, ya que, a excepción de por causa de las colisiones de cuerpos celestes mencionadas en el anterior post, por lo demás, aun en sus fases más movidas, no suele tardar, tal masa de aguas oceánicas, menos de unos cinco millones de años en variar un grado arriba o abajo su temperatura. 

En vista de todo ello, aunque las medidas que provisionalmente se han ido adoptado tienden aún a reducir el alcance de la modificación climatológica introducida por las humanas, en realidad analizamos todas las facetas o variantes inherentes a tal cuestión. Y puesto que nada ha desmentido esa progresiva disminución de la actividad volcánica de la que ya se habló, en la actualidad tanta o más importancia tiene el análisis en sí del calentamiento global de los últimos tiempos como la cuestión genérica del enfriamiento global considerado desde el punto de vista de la duración total de la Vida en la Tierra desde hace miles de millones de años hasta nuestros días. 

Así, y en el terreno específico de cómo afrontar, en su momento, la cuestión del enfriamiento global, el método más consensuado para calentar al Planeta, aunque siempre hay y habrá voces discrepantes, consistiría en, dado que como sabéis tenemos unos recursos energéticos virtualmente inagotables, fabricar y liberar metano, porque, a igualdad de volumen, tiene veinte veces la capacidad de efecto invernadero del dióxido de carbono y, como ha quedado dicho, no es absorbido por prácticamente ninguna forma de vida, sólo por el océano. Es un gas muy explosivo, qué duda cabe, pero estamos hablando de concentraciones de tan solo decenas de parte por millón, no habrá peligro de que el Planeta quede envuelto de repente en devastadoras llamaradas, hoy la gente ya no se cree con tanta facilidad planteamientos de corte tan agorera como abiertamente acientíficos. 

Bien, soluciones definitivas, definitivas, en el sentido de eternas, no existen, en el mundo material, ni para la cuestión del enfriamiento global ni para ninguna otra. Pero, a pesar de ello, no es tampoco tan despreciable el poderle casi garantizar a nuestro adorado Planeta una temperatura confortable hasta prácticamente aquel día en el que nuestro Sol se convierta en una gigante roja y lo mande definitivamente todo al carajo por estos andurriales. 

Una posibilidad alternativa a todo ello, y que nos salvaría tanto si resulta que el Planeta se está calentando como en el caso opuesto, sería la instalación de inmensas placas fotovoltaicas en el espacio, en torno de la Tierra, placas que, al tiempo que a conveniencia nos podrían suministrarar o no una importante cantidad de electricidad, con lo que consumiríamos menos materia, también podrían reducir, según dónde o a qué altura se ubicaran, la radiación solar directa que incide sobre nuestro Planeta. Hacer los módulos fotovoltaicamente activos por ambos lados para utilizar o no, a voluntad, tal capacidad, ayudaría también bastante al control del balance térmico. 

Es un juguete climático realmente apasionante, eso nadie se lo niega. Se trata de un proyecto antiquísimo, proyecto que, aunque en teoría podría haberse llevado a la práctica, nunca se vio necesario hacerlo, porque la irrupción del dominio de la conversión total de la materia en energía lo hizo prescindible, y aunque hallar esa fuente "inagotable" igualmente tendió a arrinconar, aunque aún hay áreas en que se utilizan, a las clásicas y limpias tecnologías sostenibles basadas en el aprovechamiento de las diferentes energías renovables, el avance que supusieron los captadores voltaicos Sensibles al Infrarrojo Largo y de Muy Alta Eficiencia (SILMAE por sus siglas) las reivindicó, contribuyendo adicionalmente, con su aparición, a dar el golpe de gracia a cualquier magno planteamiento o empresa fotovoltaica espacial. 

No obstante, la realidad es que las argumentaciones en favor del juguete climático son impecables, y si todo se hace correctamente bien y se construyen y se saben ubicar espacialmente los paneles, y también se sabe usarlos adecuadamente, la fotovoltaica espacial así concebida, "por las dos caras", puede sin duda servir tanto para calentar como para enfriar el Planeta. Sin embargo, emocionalmente me parecería tremendo que los cielos estrellados que tanto nos gustan a todas se vieran de repente invadidos por zonas que, sin serlo, parecerían auténticos agujeros negros, y encima de factura humana. Además, seguro que las secciones del engendro las harían cuadradas o rectangulares, y en todo caso se ha de reconocer que en sí, mucha, mucha poesía no es que encierre precisamente el tema. 

De todas maneras, la actividad humana estrictamente actual ya está conllevando un cierto mayor enfriamiento del planeta porque, desde hace hoy exactamente doscientos cincuenta y cuatro años, acometimos la titánica tarea de acabar con todos los desiertos no helados de la Tierra, gradualmente y en el trancurso de las generaciones que sea preciso, para conseguir reconvertirlas en zonas lo más verdes y frondosas posibles, y ello conllevará que se habrá de absorber y se absorberá una mayor cantidad de CO2 de la atmósfera, con la consiguiente disminución del bendito efecto invernadero que hace posible la vida sobre este también bendito Planeta. Aunque esta actuación disminuirá el albedo de la Tierra, el balance final, con eso y con todo, será a la larga hacia mayor enfriamiento por la menor presencia del vital gas CO2. 

A mí lo del metano ya me parece buena solución, si algún día llega a ser preciso utilizarlo, y en nuestra hazaña con los desiertos vamos haciendo progresos importantes, porque si bien al principio apenas se conseguían recuperar anualmente en torno a los cien kilometros cuadrados de terreno, esa cifra es hoy en día ya de diez mil, y se espera que en siglos venideros se incremente aún más el ritmo. cuando se dé una solución socialmente aceptada al mencionado problema del enfriamiento global, que ése sí que nos da miedo por lo de verdaderamente irreversible que pueda en verdad ser.  
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saludos cordiales. 
ET & forrest gump. 
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